“Interrumpe su cerebro y, durante unos instantes, no habrá oponente…”

Santiago Álvarez

Interrupción es un término ampliamente usado en nuestra escuela, para expresar uno de los principios que manejamos en nuestra metodología de trabajo. Una interrupción es una acción única, directa, normalmente soportada por el uso de todo el cuerpo, que busca “dejar en suspensión”, durante unos instantes, la capacidad de reaccionar, responder o moverse de nuestro oponente.

La interrupción necesita de un “timing” perfecto, porque, normalmente, se ejecuta durante una acción de ataque por parte de nuestro adversario, que es cuando está más expuesto. La ejecución debe ser contundente, implicar el uso de todo el cuerpo, usando la biomecánica, y, aunque puede incluir una acción que, por si misma, pueda incapacitar, realmente busca abrir una ventana para una acción mucho más definitiva, es una acción dirigida a la capacidad de responder de nuestro rival, que nos permite “comprar tiempo”.

El concepto de interrupción se basa en la cantidad de información, estímulos, que nuestro cerebro es capaz de procesar durante el intercambio de acciones, especialmente bajo estrés. Conseguir “saturar” el cerebro del oponente es algo tan sencillo, o tan complejo, como que nuestra acción de interrupción provoque un desequilibrio o “destruya” un golpe que nos haya  lanzado casi en el mismo instante en que ese movimiento se inicia.

Cuando el cerebro intenta culminar lo que estaba haciendo, y se ve “interrumpido” de esta forma brusca e inesperada, necesita volver a “leer” la situación, y corregir lo que haya que corregir, priorizando siempre cosas tan básicas como mantenerse vertical, recuperar el equilibrio, retirar una mano o un brazo dañados, etc. En definitiva, el cerebro prioriza las respuestas básicas conectadas con nuestro “cerebro reptiliano”, el que se ocupa de aquello de “luchar o correr”, pero también, y este es el punto que nos interesa, de mantener las funciones esenciales para la supervivencia, como recuperar/mantener una posición de equilibrio, alterar las bioquímica del cuerpo para optimizar el rendimiento, reaccionar a estímulos que puedan considerarse potencialmente peligrosos, etc.

Interrumpir a tu oponente, es abrir una opción, ampliar tu ventaja para colocar tu golpe definitivo. Es combatir no pensando tanto en dañar el cuerpo, como en controlar la línea de acciones y pensamientos de tu adversario. La “llave principal” que nos permite este “juego de dominio” es  la estrategia, haciendo de la técnica, como es el caso de la acción de interrupción, o de los atributos físicos, velocidad, fuerza, una mera herramienta al servicio de la “ejecución del plan”, pero eso es fruto de otro artículo.

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